Nacidos para volar
viernes, 20 de julio de 2018
Aquel soy yo
Tiene la voz un poco áspera, dura, rota; salvo cuando habla en interphone en un avión, dandoles la bienvenida a sus pasajeros. La finge, la vuelve imponente.
Piensa que lo bueno de ser un eterno volador es que la misma vida de vanidades, viajes y hoteles que le facilita su amado trabajo es intercambiable, amoldable, el decide si viaja mucho o poco, depende como vaya la cosa, como vaya el clima en base y el amor.
La aeronáutica es suave, seductora, traicionera, dura; los primeros meses tuvo sinusitis, resfríos, otitis, mareos, dolores de cabeza. Como el tiempo y la distancia son tiranos siempre tiene sueño, hambre y una adicción a su celular; su incondicional amiga, novia, amante, familia, su único contacto con el mundo.
Es la suma de todos los miedos, dice. A la velocidad, a la electricidad, a los fuegos, al viento, a que lo empujen, a que lo asusten; despega pensando en que algo puede fallar, en un avión carreteando a 300km por hora, preparado se siente para que se despiste, para que choque o explote un motor, o todo al mismo tiempo.
Piensa que los tripulantes interiorizan al fantasma para que todos crean que estamos por solo una sonrisa y un buen café.
Va en idas y vueltas, cancelaciones, avatares climáticos y varios días improductivos en hoteles; las épocas de romper las noches en una ciudad excitante han terminado, todo se reduce a catarsis en WhatsApp con amigos.
Su novia quiere que deje de volar, que no se vaya, que este en días importantes, que la acompañe a las fiestas de sus amigos con horarios normales; que aplaque tal vez la inseguridad que ocasiona viajes largos al caribe. Él argumenta incansablemente que sus vidas se volverían monótonas, que no hubieran viajado tanto, vivido tanto en otros países, con poco costo. El trata de suplir el tiempo fuera con tiempo que no tendría con una pareja normal.
Retrató una vez a sus amigos la salida a volar de su casa: insomnio, acidez, estrés y cansancio. Ese mismo día, en el mismo vuelo, mientras todos dormían en cabina, con una taza de café, mirando por la ventana, fue la primera persona en ver salir el sol, quería morirse ahí por la insdescriptible belleza; aquella belleza que lo hace olvidar de todo, es él y aquel lujoso momento.
Se siente parte del cielo, aunque los aterrizajes lo obligan a recordar que no nació allí, encontró su lugar en el mundo, estuvo perdido mucho tiempo.
No va a cambiar las 10.000 dimensiones que el mundo el puede mostrar por aquella ventana a cualquier lugar que vaya.
sábado, 22 de julio de 2017
Kiss me before flight
Te voy a escuchar Delta, decía yo. Entre la tristeza que aplastaba su corazón, hablaba: "Cuando tengo una pelea y terminamos mal nos acostamos sin hablarnos. La discusión fue fuerte y no pudimos arreglarlo antes de irnos a dormir, ni antes de salir a volar, me queda una angustia fuera de lo normal, un vacío enorme que a medida me iba separando cuadra a cuadra de mi casa, crece. Si trabajara en una oficina, pensaría que esas 8 horas nos podrían venir bien a los dos para calmar las cosas. Pero estar en el aire, solo incrementa mi ansiedad"
Aunque no lo creas, la ansiedad en un tripulante de cabina es devastadora, espeluznante, insoportable, peligrosa. Venimos inventando diferentes formas de cómo no caer en la ansiedad, porque nos engorda, nos hace más bipolares (requisito indispensable que por una extraña razón si antes de volar no lo eras, pues te vuelves con el tiempo).
Delta continuaba: "Cuando me voy peleada de casa, solo pienso en fatalismos. Mi silent review es tétrico y pienso que, si algo me pasara, si algo fallara en el despegue, en el aterrizaje, en el crucero, no pude darle un gran beso y decirle cuánto lo amo. Yo no tengo miedo a volar, no le temo a las turbulencias ni a las tormentas, no le temo a los despegues ni a las nubes o a las casi-caídas libres, solo le temo a no haberme ido de mi casa diciéndole al amor de mi vida que lo amo"
Pensaba yo, en ese momento, a mi joven edad y consecuencia de mi corta experiencia volando ¡Pero de qué clase de mezcla entre novela turca con mexicana proviene el trágico relato de Delta!! Luego te das cuenta qué las horas voladas no solo equivalen a experiencia laboral, si no a cambios en tu vida que el mismo tipo de trabajo y estilo de vida te llevan, saber historias y sucesos que moldean tu carácter, al parecer a volverte más humano, más de familia, más de amor.
Yo me sentía, cada vez, más abrumado, balbuceando mentalmente para encontrar una respuesta a ese terrible problema. Ella cada vez más cerca de las lágrimas seguía hablando: "Por eso, todas las mañanas, las noches y las madrugadas, antes de irme, me acerco a la cama aunque duerma, le doy un beso y se lo recuerdo. El quizás no se acuerde, o quizás no entienda por qué es importante para mí. Pero es mi ritual, y lo cumplo sin fallas. Esta noche tengo que irme a volar sin haberme despedido, sin haberle dicho cuánto lo amo y que mi vida es mejor porque esta él. Me entristece que así sea, pero así es. Yo decidí romper ese procedimiento aunque ni yo misma esté de acuerdo"
Este trabajo tiene ciertos riesgos, el tiempo y las circunstancias nos obliga a inventar reglas como la de Delta, quizás lo que la vida de un tripulante tenga para enseñarle a los demás sea que la vida es demasiado impredecible y en el destino de cada uno de nosotros puede estar esperándonos cualquier cosa. No sabemos lo que puede pasarnos en cualquier momento y es por eso, que hay que vivir siempre como si nos estuviésemos yendo a volar.
No te vayas a volar sin decirle a los tuyos que los amas. Así volarás tranquilo, y lleno de amor
jueves, 20 de julio de 2017
El Ranking
1. Cada vez hago menos silents reviews.
2. Me han dado tanto asco los hoteles que no me meto a la cama, tampoco apoyo mi cabeza directamente a la almohada si no pongo una prenda mía entre mi cabeza y la funda
3. Tres veces por semana es poco, si estás conviviendo tiene que ser todos los días y en vacaciones 3 o 5 al día.
4. POR LA PUTAMADRE LOCO, NO PUEDE SER!!! Qué alguien le diga amablemente a los nuevos que se tiene que botar el agua del hielo antes de aterrizar! (Mientras secaba sus pantalones)
5. He viaticado tanto que mi gato se ha quedado sin atunes.
Agradezco a las fuentes anónimas que me llenan de inspiración y enriquecen incomesurablemente este espacio.
¿Desea acompañar su combo?
- Ahora nos van a cobrar hasta el aire que respiramos
- ¿Si ya no dan ningún servicio de snack, para qué están ustedes?
- Esto es un robo, 14 soles ( 4.3$ ) un pan con pollo y mayonesa.
- Antes pagaba igual y nos daban más.
- ¿Dónde quedó el encanto de volar?
- En otras aerolíneas el café es gratis
- En el aeropuerto está más barato
- No vuelvo a volar nunca más con ustedes
- Cada vez están peor!!!!
lunes, 19 de junio de 2017
Lo que vale un tripulante de cabina
He tenido largas y cansadas conversaciones acerca de los paradigmas y críticas hacia la ardua y poco valorada labor de un tripulante de cabina y siempre termino recordando estás imagenes. Probablemente dirán "¿Pero qué clase de imágenes son éstas?" La realidad; aunque a veces se trate de pensar en otra cosa; interiorizamos, aprendemos y creemos que en cualquier momento y lugar: Los accidentes suceden.
La aviación es la industria con mayores estandares de seguridad operacional. Cada incidente o accidente es estudiado minuciosamente por un equipo multidisciplinario sólo con un objetivo: evitar que vuelva a suceder algo igual; razón por la cual viajar en avión es la más segura. Para evitar accidentes la industria ha cambiado su visión de las cosas, razón por la que siempre conocimientos y procedimientos están en constante cambio para el personal operativo sobre poniendo su entrenamiento y selección.
El concepto de nuestra profesión se ha tegiversado, tocado, violado y mal entendido de diferentes maneras, NO somos hijos de Zeus y Dioses del Olimpo, pero tampoco solo nos preparamos para darte bebidas, somos personas comunes que nos entrenamos día tras día para enfrentar situaciones de emergencia; como fuego, humo, interferencias ilicitas, turbulencias severas, despresurizaciones, emergencias medicas, aterrizajes forzosos, amerizajes, supervivencia; una aerovane se ha convertido para nosotros en un ambiente natural.
Pilotos y tripulantes de cabina a la hora de una emergencia trabajan de manera conjunta con un objetivo en común: SALVAR VIDAS.
Los tripulantes estamos entrenados para manejar más situaciones de emergencia que las que el pasajero promedio puede imaginar; bajo cualquier condición, por adversa que ésta sea tenemos la responsabilidad de evacuar un avión; no importa su tamaño, tipo y cantidad, en menos de 90 segundos. Un avión partido, en llamas y con humo se puede volver una trampa mortal para el común de las personas y es por eso que estamos ahí; para guiarlos y sacarlos de ese infierno en el que se puede convertir en cuestión de segundos un avión accidentado. Son muchos los casos en los que los tripulantes de cabina han evitado tragedias enormes por su disciplina, su temple y coraje a la hora de enfrentar una emergencia. Es tanto el entrenamiento que llevamos: iniciales, recurrentes anuales, revisión diaria de conocimientos que siempre debemos estar preparados para lo peor para que en el momento que suceda no nos agarre por sorpresa y podamos actuar de forma efectiva en la labor para la que estamos encomendados.
Constantemente, cegados por una realidad en la que no se vive, se escucha decir: "Pero es difícil que un avión se estrelle". Sí, es difícil, pero nuestra labor no empieza ni termina en esa situación. Los casos de emergencia que se presentan no siempre terminan en una tragedia, incluso les digo yo que muchas de estas se manejan internamente y los pasajeros jamás supieron nada.
Los invito a presenciar un entrenamiento inicial o una revalidación anual de licencias de tripulación, la misma que tuvieron aquellos héroes que dieron sus vidas por otras personas, como por ejemplo; los 9 tripulantes del vuelo 191 de American Airlines que salvaron 250 vidas, o los del United 232 en la que 52 niños fueron evacuados, para la tripulacion del amerizaje en las heladas aguas del río Hudson del vuelo de United 1516 donde evacuaron y mantuvieron vivos a 170 pasajeros, a los 14 tripulantes muertos del KLM 4805 de Terenife, a los tripulantes de los vuelos AA11, AA77, UA175 y UA93 que lucharon contra los terroristas para evitar el ataque a las torres gemelas, los del MH17 en Malaysia donde fueron derribados por un misil militar, a los 4 tripulantes del vuelo 112 de Peruvian Airlines que sacaron vivos a 138 pasajeros en un avión en llamas, no terminaríamos si mencionaramos a todos aquellos héroes, si a esos héroes que hoy algunos vuelan más alto, que hoy miramos al cielo y les agradecemos por ser ejemplo de valentía y coraje.
La próxima vez que viaje en un avión y vea a una señorita o un caballero perfectamente arreglada(o), con una sonrisa en sus labios y le de una cobija o un café recuerde que ellos son mucho más de lo que ustéd puede ver y recuerde que esa mano que ahora le lleva un café puede ser la mano que lo saque de un infierno lleno de trampas.
A pesar de lo fatalista que suena ésta entrada, les deseo felices vuelos




