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| Concepción |
Había caído en las manos de The Walking De, en una tarde normal de reserva tarde en casa. Suena mi teléfono: "Buenas tardes Angel, te estamos activando un vuelo a Santiago con recojo a las 45" - En este tipo de activaciones sueles levantarte de la cama sin saber por donde empezar para estar listo en 15 minutos.
Los vuelos nocturnos a Santiago suelen ser bastante tranquilos, la mayoría de pasajeros son conexiones del Caribe, ya cansados por sus lindas vacaciones prefieren dormir todo el vuelo. En el sistema figura que los miembros de mi tripulación son muy amigos míos, así que iba a ser un divertido layover.
A veces, es increíble que en esta profesión en un lapso de 3 horas puedes estar entre tu cama y un avión yendote a otro país, pero eso no es lo que quiero contarles.
Después de nuestros procedimientos de seguridad y servicio - "Autorizado el embarque" anuncia nuestro Jefe de cabina, el cual es muy experimentado había volado gran parte de su vida en otras aerolineas. Recuerdo bien nuestros rostros al ver que el personal de pasajeros especiales aborda nuestro avión con un gran rostro de preocupación "Hola chicos, un socio fundador de la aerolínea irá en este vuelo", con los ojos muy abiertos, sudando, nerviosos y sin saber que sonrisa de nuestro repertorio será mejor para recibir a este importante pasajero, exclamamos - "En este vuelo no puede pasar nada, absolutamente nada"
3 horas y media, fue la cantidad de horas en las cuales el Jefe, que atendía la cabina de bussines, cuidaba cada uno de sus movimientos, entre celebridades chilenas como empresarios y periodistas que a pesar de estar un poco molestos la pasaban bien. Molestos estaban porque la cabina de business de un A320 no tiene la misma comodidad que la de un B767 u B787.
"Próximos al aterrizaje" anuncia el capitán, sin saber que aquí empezaba nuestra tragieda griega que por la cual hoy, ninguna situacion despues de esa puede estresarme a ese mismo grado, por la cual mi experiencia ha podido tener un puntito más o algo que poder enseñar, porque a pesar que pudo terminar, de muchas maneras en una tragedia, aprendí mucho.
Antes de empezar a contarles tienen que saber que todos los pilotos tienen que habilitarse para aterrizar en aeropuertos en días nublados o en palabras simples: cuando a cierta altura de aproximación la pista no puede ser vista, las categorías son 1(150 a 200 pies), 2(150 a 100pies), 3, 3B, 3C, la 3C permite que los pilotos puedan hacer autoland ( la aeronave aterriza sola), aquel dia solo podían aterrizar aeronaves en las cuales los pilotos tuvieran categoría 3C, los dos. Que maravilla, nos vamos de largo, no entramos, dimos vueltas y vueltas esperando que las condiciones mejoren, nada, cerrado, nos vamos al alterno, a otro aeropuerto, a otra ciudad, a 1 hora de nuestro punto, Concepción, a mal tiempo buena cara, no conocía Concepción, será motivo.
Pues bien, 20 minutos habían pasado volando a Concepción, y un niño de reporta con fiebre, 39 grados, pedimos médico abordo, nada, ni uno entre 174 pasajeros, le brindamos primeros auxilios. Aterrizamos en el alterno, no había personal de migraciones por lo tanto no podíamos desembarcar, entre las 2 horas estacionados en la plataforma de dicho aeropuerto se reporta una pasajera de 6 meses de embarazo, le dolía el vientre decía, probablemente por la fatiga, la falta de oxígeno y el calor decíamos nosotros, mis compañeras atrás le brindaban primeros auxilios mientras el capitán pedía paramedicos que nunca llegaron, porque el aeropuerto era chico, no recibía vuelos internacionales, caos, caos, y también en el proceso nuestros pasajeros de business le reclamaban al socio fundador por qué estaba sucediendo todo esto, por qué no podían bajar, por qué no habíamos podido entrar a Santiago, por qué? Al mismo tiempo, nosotros calmabamos a otros 160 pasajeros con diversas incomodidades y preguntas, se reporta también un señor que sufría de claustrofobia, ya intraquilizable, tuvimos que llevarlo a la parte posterior con una puerta abierta. Mientras aplicabamos nuestro CRM, pensábamos que para esto nos habían preparado y jamás debimos exclamar: en este vuelo no puede pasar nada.
Un empresario le decía a nuestro pasajero especial que iba a denunciar estos abusos, se paraba, otra periodista le decía que toda esta situación saldría a primera hora en su periódico, y allí estaba yo, entre los dos, calmandolo, diciéndole que fueron por problemas climatologicos, problemas que no podemos controlar, un caso fortuito, las llamadas entre estaciones de tripulantes eran interminables, pienso yo que mis compañeras se veían tratando un caso de aborto, necesitan autorización del capitán para abrir los equipos médicos necesarios, una travesía entre el sacar el manual y recordar el check list de parto, con la mayoría de equipos de emergencia afuera, y mientras la tripulación posterior trataba los interminables casos médicos, el mismo empresario intentaba entrar a hablar con el capitán y ahí estaba yo, diciéndole que se siente, que yo lo podía considerar como un acto de interferencia ilícita, eso fue, esas palabras en tono enérgico lo llevaron a su asiento.
3 horas y media de Lima - Santiago, 30 minutos de holding, 1 hora más hasta Coquimbo y 2 horas en plataforma sumaban 7 horas, 7 horas, 7 horas que daban razón a la intranquilidad, al desespero y al mal humor de cada uno de los pasajeros, que a nadie podían culpar, solo a la mala suerte de tener una noche tan nublada en Santiago.
Llegó el personal de migraciones, llegaron médicos, probablemente todos sacados de su cama, traídos de otros lados, y empezó el desembarque sin antes que el empresario que había causado disturbios pusiera la cereza al pastel, que le tirara una bofetada al personal de tierra. Consecuencias? Arrestado por la policia, enmarrocado terminó. Todos los pasajeros salieron con un terrible humor, solo habían traído una persona de migraciones, nosotros solemos tener una fila preferencial, pues bueno imaginaran que tuvimos que salir por la puerta trasera del aeropuerto.
Terminamos en el mismo hotel que la mayoría de pasajeros, la única de categoría 5 que tenía la ciudad, alucinabamos a ellos buscandonos, averiguando nuestras habitaciones para terminar la tragedia con una linda película de asesinato. Pero no sucedió así, al día siguiente en el desayuno nos saludaron, incluso nos sentamos con algunos de ellos, las horas de sueño y la cabeza fría les hicieron entender que nosotros no teníamos la culpa.
Conocimos Concepcion, linda ciudad, buena comida y tiene mi recuerdo, lo cuento ahora entre risas, pero me hizo pensar que realmente estamos preparados para todo y debemos estarlo siempre. Recuerdan que mencioné CRM? Significa Crew Resource Managament, trabajo en equipo, la experiencia y conocimiento de todos dio buen resultado.
Hasta pronto, y quiero volver a Concepción.