martes, 9 de agosto de 2016

Nacidos para volar

Hace muchos años, en mi país ventoleaba en la publicidad de una aerolínea, un colorido y bien hecho eslogan: "Nacimos para volar", es primordial recordar esta tan famosa frase para entender lo que viene a continuación. 

No muy lejos de realidad, mucha gente con estudios muy lejanos a carreras afines a la aviación desafían al destino y un buen día terminan con una licencia de tripulantes de cabina, viajando por el mundo y olvidándose de sus pasadas, tediosas y aburridas clases universitarias. Como me preguntaba un pasajero argentino, en un vuelo a Rosario - Argentina: ¿Qué hace una odontologa sirviendo café?, al parecer el señor, había escuchado la rutinaria y bien interesante conversación de galley con mi compañera, que muy entusiasta me contaba cómo es que decide darle un giro a su vida de 360 grados y dejar todo, TODO, por volar. Pues como un veterano jefe de cabina me dijo una vez, la aviación no discrimina, no valdrá mucho que tanto seas, ingeniero, doctor o abogado, la aviación te mide, mide que tantas habilidades puedas tener, ese es tu verdadero currículo. 

La respuesta, a este buen hombre, es sencilla. En primer lugar, tácitamente vas sirviendo gaseosas por el mundo, es cierto, el 80% de nuestro trabajo es servicio, cuando llegamos a un país nos quedamos en hoteles 5 estrellas, los mejores restaurantes, nuestras vacaciones son bien lejos de nuestro continente, pero seguimos sirviendo gaseosas, no le demos más vueltas. Pero para poder servir gaseosas en un avión necesitas un conjunto y lista de habilidades que probablemente ni tú mismo sepas que las tienes y que irónicamente no tienen que ver con la cantidad de tiempo que puedas sonreír, y que por supuesto están bien celosamente guardadas por las aerolíneas, por si eres buen actor y decides refugiar tu verdadero yo. Esa lista de habilidades permite a una persona, independientemente de lo que haya estudiado, aprender una interminable cantidad de procedimientos de seguridad que van ocurriendo durante un vuelo normal y no mencionemos las que hay en una emergencia. Cuando te ve una psicóloga de una aerolínea, muy aparte de ver cada centímetro de tu cuerpo, gestos, forma de hablar y postura, ella está obteniendo con cada pregunta la conclusión de que tú, persona ajena a la aviación, serás o no serás capaz de salvar una vida, que cuando un pasajero esté entre la vida o la muerte, no te quedarás en shock, llorando o simplemente corriendo del asunto. Qué el dia, en que en vuelo rutinario los trenes de aterrizaje no decidan bajar y tengas que preparar a los pasajeros para un inminente aterrizaje forzoso, lo harás, sin nervios, segura de ti misma. O también, que el fatídico día que te quedes a la deriva en el mar, en una balsa, tendrás la capacidad de mantener con vida a todos los que sobrevivieron al impacto. 

Ese es el punto, es por eso que ser seleccionado en un proceso de reclutamiento para tripulante, es bien difícil. Imagínate, ¿cómo encuentras a alguien con ese tipo de habilidades y que tenga buenas costumbres de servicio, que luzca siempre impecable y preocupado por su imagen? “No muchacho” - me decía un antiguo tripulante de cabina de un aerolinea de bandera, que ya quebró – Esto no es una entrevista de trabajo, esto es un “open day”. ¿Vez toda esta gente? Menos del 10% pasará a la siguiente etapa, y menos del 3% llegará a la última entrevista, y probablemente 1 o 2 obtengan una licencia de tripulante de cabina. Esa es la realidad. 

¿Qué hace una odontologa sirviendo cafe? Pues, como en cualquier aerolínea de estándar mundial, la dicha odontologa fue elegida entre 500 a más personas en un proceso de selección que puede durar hasta 2 meses, y luego estuvo en los mismos juegos del hambre, en una capacitación tan extensa y estresante, junto al grupo con el que inicio que suele ser relativamente no más de 30 personas, de las cuales, menos del 50% culminaron satisfactoriamente. No, no les estoy contando como volar en la Nasa, les estoy contando como es que, generalmente, la mujer o hombre que te recibe con una agradable sonrisa en tus vuelos es que llegó allí. 

 La aviación ha cambiado, ha evolucionado, y hoy es tan exigente que para mantenerse por años en esta linda profesión, definitivamente has tenido que nacer para volar. 

¿Les quedó claro, que hacia ella, sirviendo café?...