lunes, 19 de junio de 2017

Lo que vale un tripulante de cabina

He tenido largas y cansadas conversaciones acerca de los paradigmas y críticas hacia la ardua y poco valorada labor de un tripulante de cabina y siempre termino recordando estás imagenes. Probablemente dirán "¿Pero qué clase de imágenes son éstas?" La realidad; aunque a veces se trate de pensar en otra cosa; interiorizamos, aprendemos y creemos que en cualquier momento y lugar: Los accidentes suceden.

La aviación es la industria con mayores estandares de seguridad operacional. Cada incidente o accidente es estudiado minuciosamente por un equipo multidisciplinario sólo con un objetivo: evitar que vuelva a suceder algo igual; razón por la cual viajar en avión es la más segura. Para evitar accidentes la industria ha cambiado su visión de las cosas, razón por la que siempre conocimientos y procedimientos están en constante cambio para el personal operativo sobre poniendo su entrenamiento y selección.

El concepto de nuestra profesión se ha tegiversado, tocado, violado y mal entendido de diferentes maneras, NO somos hijos de Zeus y Dioses del Olimpo, pero tampoco solo nos preparamos para darte bebidas, somos personas comunes que nos entrenamos día tras día para enfrentar situaciones de emergencia; como fuego, humo, interferencias ilicitas, turbulencias severas, despresurizaciones, emergencias medicas, aterrizajes forzosos, amerizajes, supervivencia; una aerovane se ha convertido para nosotros en un ambiente natural.

Pilotos y tripulantes de cabina a la hora de una emergencia trabajan de manera conjunta con un objetivo en común: SALVAR VIDAS.

Los tripulantes estamos entrenados para manejar más situaciones de emergencia que las que el pasajero promedio puede imaginar; bajo cualquier condición, por adversa que ésta sea tenemos la responsabilidad de evacuar un avión; no importa su tamaño, tipo y cantidad, en menos de 90 segundos. Un avión partido, en llamas y con humo se puede volver una trampa mortal para el común de las personas y es por eso que estamos ahí; para guiarlos y sacarlos de ese infierno en el que se puede convertir en cuestión de segundos un avión accidentado. Son muchos los casos en los que los tripulantes de cabina han evitado tragedias enormes por su disciplina, su temple y coraje a la hora de enfrentar una emergencia. Es tanto el entrenamiento que llevamos: iniciales, recurrentes anuales, revisión diaria de conocimientos que siempre debemos estar preparados para lo peor para que en el momento que suceda no nos agarre por sorpresa y podamos actuar de forma efectiva en la labor para la que estamos encomendados.

Constantemente, cegados por una realidad en la que no se vive, se escucha decir: "Pero es difícil que un avión se estrelle". Sí, es difícil, pero nuestra labor no empieza ni termina en esa situación. Los casos de emergencia que se presentan no siempre terminan en una tragedia, incluso les digo yo que muchas de estas se manejan internamente y los pasajeros jamás supieron nada.

Los invito a presenciar un entrenamiento inicial o una revalidación anual de licencias de tripulación, la misma que tuvieron aquellos héroes que dieron sus vidas por otras personas, como por ejemplo; los 9 tripulantes del vuelo 191 de American Airlines que salvaron 250 vidas, o los del United 232 en la que 52 niños fueron evacuados, para la tripulacion del amerizaje en las heladas aguas del río Hudson del vuelo de United 1516 donde evacuaron y mantuvieron vivos a 170 pasajeros, a los 14 tripulantes muertos del KLM 4805 de Terenife, a los tripulantes de los vuelos AA11, AA77, UA175 y UA93 que lucharon contra los terroristas para evitar el ataque a las torres gemelas, los del MH17 en Malaysia donde fueron derribados por un misil militar, a los 4 tripulantes del vuelo 112 de Peruvian Airlines que sacaron vivos a 138 pasajeros en un avión en llamas, no terminaríamos si mencionaramos a todos aquellos héroes, si a esos héroes que hoy algunos vuelan más alto, que hoy miramos al cielo y les agradecemos por ser ejemplo de valentía y coraje.

La próxima vez que viaje en un avión y vea a una señorita o un caballero perfectamente arreglada(o), con una sonrisa en sus labios y le de una cobija o un café recuerde que ellos son mucho más de lo que ustéd puede ver y recuerde que esa mano que ahora le lleva un café puede ser la mano que lo saque de un infierno lleno de trampas.

A pesar de lo fatalista que suena ésta entrada, les deseo felices vuelos

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